Por Jaume Gurt
La palabra talento viene de la palabra griega “talanton” y definía los platillos de la balanza con los que se pesaban minerales y materiales preciosos. Es decir, se usaba para sostener y medir con precisión aquellas cosas valiosas en las que deseábamos pagar un precio justo. Si consultamos la RAE nos dice que talento es la inteligencia, la agudeza, el ingenio que nos da capacidad para entender, o la aptitud, destreza o habilidad que nos da la capacidad para el desempeño de algo. En cualquier caso, hablamos de una joya excepcional para entender o hacer algo.
Pero ¿Qué hace el talento humano?
El talento humano, las personas, son el único elemento que nadie puede copiar, cada uno de nosotros es único. Así pues, si somos capaces de desarrollar el talento individual y grupal de una organización tendremos una ventaja competitiva respeto a los demás, una ventaja que no podrán reproducir.
Individualmente para que cada uno pueda poner a disposición de la organización los talentos que trae. Si, hay una premisa, una creencia, que puede favorecer enormemente este desarrollo: cada persona tiene algunos talentos, tan solo tenemos que descubrir cuales son y crear el espacio para que estos puedan ser aportados. En la actualidad necesitamos talentos “técnicos” vinculados a los puestos de trabajo, pero la IA está poniendo en jaque este valor. Sin embargo, los talentos soft (jugador de equipo, contagiador de actitud positiva, reconocimiento activo de los demás, escucha empática, impulsor de superación y esfuerzo, cuestionamiento critico …) son indispensables cada vez más en este mundo acelerado. En estos momentos la IA no puede competir con el impacto que genera el contacto humano con ellos, somos eres emocionales, y el calor humano no puede ser sustituido aun por una máquina.
Esta parte soft de la ecuación es la que conecta con la parte más humana de las personas, la parte más emocional, y la que sin duda alguna facilitará el siguiente nivel de gestión del talento grupal. Porque antes de profesionales somos personas. Uno puede combinar muy bien profesionalmente, pero como no haya conexión humana, la relación está abocada al fracaso y limitada en el tiempo, ahí radica la importancia de los talentos soft.
Desarrollar el talento grupalmente es cuando conseguimos un trabajo en equipo de personas diversas, con distintos poderes, que combinan entre si para crear algo mayor. Es decir, es pasar de ingredientes de primera crudos para hacer una paella, a combinar cada uno de ellos en la medida, tiempo, e intensidades adecuadas para que los ingredientes individualmente se conviertan en la mejor paella del mundo. El aroma que desprende, la impresión visual de la paella terminada, el sabor intenso que nos invade al probarla, no tienen nada que ver con los elementos de partida.
El talento humano, bien gestionado, desarrollado, e integrado, facilita la posibilidad de hacer cosas inimaginables por un solo individuo, y alcanzar nuevas metas. Lograr el vuelo del primer avión, lanzar un cohete al espacio, o conseguir la independencia de la India sin luchar, son grandes hitos que han combinado el talento, con el equipo. Sin talento no habría chispa para empezar, sin equipo no habría fuerza suficiente para alcanzar lo soñado venciendo todas las dificultades que se presentan por el camino. La diversidad es la llave para superar cualquier obstáculo.
Nuestro mundo se parece cada vez más a un videojuego, donde aparecen nuevos obstáculos de forma inesperada que nos obligan a superarnos de nuevo, mientras no podemos dejar los temas que tenemos en marcha. Cada vez más, el éxito radica en la combinación de tres elementos. Conocimiento técnico, pasión por superar el reto, y trabajo en equipo diverso. ¿Cuándo empiezas con tu equipo?

