Por Iker Fernández
En el ámbito empresarial, el concepto ‘gestión del talento’ se divide en dos ámbitos. Un primero centrado en identificar y atraer (gestión hacia fuera de la empresa). Un segundo en desarrollar y cuidar el talento (gestión hacia dentro de la organización).
a) Gestión del talento hacia dentro
Supone desarrollar, impulsar y cuidar el talento de aquellas personas que ya trabajan y forman parte de la empresa. Para ello, las empresas necesitan diseñar un sistema de gestión del talento con planes grupales e individuales, herramientas de contraste y formación que den soporte al equipo.
b) Gestión del talento hacia fuera
Implica identificar y atraer a personas que cuentan con un talento valioso, que la empresa necesita contratar y no están presentes en la organización. Supone el reto de construir un modelo de gestión, atractivo, creíble y real, con un propósito firme que te diferencia como empresa ante tus competidores. La clave es lograr que una persona ante varias ofertas de trabajo en su mesa, sea la tuya la primera opción. La más deseada.
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Pero, ¿qué es el talento?
El talento es el conjunto de habilidades, conocimientos, actitudes y experiencias que posee una persona y aplica en su día a día. En un mercado tan complejo como el actual, ¿por qué es tan importante la gestión del talento en las organizaciones?
El talento humano es el único recurso que es verdaderamente irremplazable, ya que cada individuo aporta su singularidad. Esto supone que si logramos potenciar tanto el talento individual como el colectivo dentro de una organización, obtendremos una ventaja competitiva que no puede ser replicada por otros.
Solo con talento no es suficiente
El currículum de una persona, con sus conocimientos, trayectoria y habilidades es muy importante. Sin embargo, lo que diferencia a una persona con talento de una persona verdaderamente exitosa y valiosa es la manera que pone a disposición su talento.
Hace ya tiempo que las empresas de reclutamiento y contratación de personal diseñan procesos de selección donde filtran esos currículum para identificar la valía de las personas candidatas.
Contar con excelentes habilidades para jugar a tenis no te hace tenista profesional. Disponer de una carrera universitaria, completada con programas superiores y aptitudes para la ingeniería no te convierte en ingeniero profesional valioso y de éxito. Por tanto, lo que hará crecer y poner en valor ese talento es su gestión.
¿Cómo se gestiona el talento?
Seguro que has conocido muchas personas con un talento extraordinario que no florecen, y su currículum acredita una trayectoria, unos conocimientos y habilidades que, en un principio, parecerían ser el fichaje ideal para un puesto. Sin embargo, no acaban de encajar, no se hacen con el puesto.
Las conocidas como habilidades blandas, traducidas al español del término inglés ‘soft skills’ son las que marcan la diferencia. Son un conjunto de capacidades que incluyen habilidades sociales, comunicación efectiva, rasgos de personalidad y actitudes con las que contamos las personas.
Estas habilidades, que abarcan la inteligencia social y emocional, nos permite relacionarnos adecuadamente en nuestro entorno, colaborar de manera efectiva con otros y alcanzar un alto rendimiento en nuestro desempeño.
Por tanto, gestionar el talento en una organización supone saber entrenar y desarrollar las habilidades blandas de una persona de manera individual o grupal. Por ello, la tendencia actual de las empresas de éxito es invertir en profesionales denominados ‘gestores de talento’ que sean capaces de impulsar estratégicamente su organización para mejorar la eficiencia y eficacia de los resultados.
¿Qué hace un gestor del talento?
Para que una planta florezca se necesita sembrar la semilla en el momento justo y en el terreno adecuado. Cuidándola con la cantidad de riego necesario en cada momento y podándola de manera precisa con la tijera concreta y tipo de corte necesario.
Los frutos de esa planta surgen en el momento que tienen que surgir. Ni antes ni después, respetando el ciclo natural de la vida. Un persona especializada en la gestión del talento domina los tiempos, se anticipa a posibles conflictos, tiene presente continuamente el propósito de la organización a la que representa y los objetivos que son necesarios cumplir.
Su trabajo se centra en dar soporte a la organización como entidad y en acompañar a todas las personas que forman parte de la misma en crear un sistema que ilusione, facilite e impulse el talento.
Una persona excelente en la gestión del talento es capaz de generar magia con método y con objetivos medibles, sin falsos trucos ni atajos.
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*AGDT es la Asociación para la gestión y el desarrollo del talento. Una red de personas y organizaciones que colaboren para desarrollar talento. AGDT promueve un método efectivo y práctico que optimiza la salud organizacional, ahorra tiempo, facilita la toma de decisiones acertadas y empodera a los equipos para incrementar sus ingresos.

